La mujer de hoy

Las mujeres de hoy

Cuándo alguien me pregunta ¿a qué te dedicas? Y yo contesto pues a ser mamá, se me quedan viendo con cara de vergüenza, ¿nada más?

No no nada más, pero no doy más explicaciones, en el mundo consumista de hoy ser mujer tiene muchas implicaciones, se requiere que seamos súper mujeres, que nos encarguemos de nuestro físico; tenemos que vernos perfectas, tener las cejas delineadas, las piernas depiladas, nada de celulitis, ni un gramo de grasa de más; debemos ser profesionistas, haber acabado una carrera, una maestría y apenas un doctorado, claro trabajar en una empresa competitiva; estar linda y lista para ser la mejor esposa/amante/novia; y si se es mamá ponerle atención y tener a los hijos súper educados.

Estos son los requerimientos de una sociedad que se dio cuenta que la mujer funciona mejor como trabajadora  y consumidora que como ama de casa, la liberación femenina se dio al mismo tiempo que una aceptación de esta sociedad capitalista de crear un mercado especializado en la mujer liberada, pero la  mujer no sólo es profesionista, también es mamá y el mercado creció aún más. Gracias a esto se comenzó a ver a la mujer como une ente capaz de llevar a cabo muchas funciones y por ende a generar un aumento en el ingreso de las familias.

Poco a poco empezamos a creer que como mujeres necesitamos “tener” y “ser” ciertas cosas, tener un cierto look, y cumplir con ciertas expectativas irreales. Las revistas, programas, y los medios en general están enfocados en lograr que todas las mujeres se conviertan en “súper mujeres”.

La maternidad se vive de forma distinta, sin tomar en cuenta la necesidad económica muchas mujeres trabajan para sentirse “llenas”, “completas”, y al convertirse en mamás dejan a sus hijos en segundo lugar después de sus necesidades de “plenitud”, y terminan sintiendo que tanto abandonan  a sus hijos como que no llegan a cumplir de manera eficaz en su trabajo. Otras deciden dejar de trabajar y viven frustradas por sentirse que no llenan las expectativas de la sociedad, la maternidad llevada a cabo a tiempo completo se convierte en un trabajo pero al no ser renumerado no es ni bien visto ni considerado, “uuy que envidia estar todo el día en la casa sin hacer nada” – se le dice a la madre que cumple un servicio en la sociedad, pero no genera ingresos, no es bien vista, no es considerado todo lo que hace y como en  algún momento su trabajo tendrá renumeración al convertir a sus hijos en trabajadores que aportan a la sociedad.

Luego está la mujer que como mamá cumple bien con sus dos funciones, es una mamá de medio tiempo pero sus hijos están bien, y ella no se siente frustrada y al mismo tiempo cumple con sus estándares, esta mujer vive cansada y a veces tiene problemas con su pareja, esto no es en todos los casos, pero por lo general las carencias de su vida por cumplir con todo lo que la sociedad esta pidiendo de las mujeres se vuelven cada día mas pesadas y esta mujer vive sintiendo un vacío.

Las mujeres que deciden no ser mamás viven otro tipo de juicios, muchas personas las ven como seres que no cumplen con su función, las ven como mujeres a medias, sin completar, cuando ser mujer no es ser mamá, muchas de ellas saben que no serlo las convierte en mujeres más honestas que las que lo son, porqué mentirse a si mismas creyendo que es lo que tienen que hacer cuando no es lo que realmente quieren.  Estas entonces tampoco están cumpliendo con esas expectativas irreales  que vienen siendo marcadas por esta sociedad.

Si nos sentimos mal, frustradas, cansadas, vacías, incompletas no es porque lo seamos, es porque los estándares son casi imposibles de lograr, sin sacrificar otras a veces mucho mas importantes, como la vida espiritual, la vida emocional, etc. Pero las que tenemos que cambiar esto somos nosotras, no creernos los comerciales de shampoos o las revistas “femeninas” donde nos quieren convertir en modelos siempre listas para sus hombres, nunca cansadas para sus hijos, siempre exitosas en el trabajo y con tiempo de hacer el disfraz de Halloween y de ir al gimnasio. Tenemos que creer que tenemos límites y no por eso sentirnos menos, todas somos valiosas, el “hacer” no nos define.

Ser mujer ya no es simplemente ser, es tener y llegar a completar una serie de actividades que de manera conjunta crean una incapacidad de completar de manera satisfactoria todas ellas, y sólo dan un reflejo de lo que es ser considerada una mujer “completa”.

Pero ser mamá no te hace mujer, ser profesionista exitosa no te hace mujer, verse como top model no te hace mujer, tener todos los estudios no te hace mujer, viajar por el mundo no te hace mujer; y definitivamente la suma de todas estas cosas no te hace mujer, cada una vive de manera distinta, cada una se siente llena haciendo cosas diferentes, cada una puede definirse como mujer por sus propios preceptos, por que cada una se siente de distinta manera no por lo que hace o deja de hacer si no por quien es.