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Debido a un informe de la agencia del medicamento de USA (FDA según sus siglas en inglés) de 2004 que alertaba del elevado contenido de mercurio en ciertas especies,  llevó a que fueran muchas las mujeres que evitan el pescado durante los nueve meses de embarazo o incluso fuera de la gestación, por temor a los riesgos cognitivos derivados del mercurio.

Esto está generando que muchas mujeres embarazadas no coman pescado a pesar que las autoridades estadounidenses hace poco emitieran unas recomendaciones en las que recuerdan que el pescado tiene numerosos nutrientes que son muy positivos para el feto y que se debería consumir durante la gestación al menos dos veces por semana.

En aquella ocasión, se establecían unos niveles máximos aconsejables para evitar problemas derivados del mercurio. En esta ocasión, sin embargo, la FDA ha vuelto a aclarar sus recomendaciones y ha decidido establecer también unas recomendaciones mínimas, que ha cifrado en dos raciones a la semana.

Eso sí, la única precisión que hacen las autoridades es que durante el embarazo y la infancia se eviten especialmente ciertas especies de pescado, como atún rojo, pez espada, caballa gigante, mero, perca de alta mar o tiburón, que son las que han demostrado que acumulan mayores niveles de mercurio en su organismo que pasan al ser humano al ser consumidos.

En cambio, especies como el bacalao, salmón, lenguado, anchoas, truchas de agua dulce o atún en conserva, entre otros, pueden consumirse con seguridad en raciones de 170 gramos dos veces a la semana.

Son muchas las embarazadas que por temor prefieren los suplementos artificiales de pescado, algo que sin duda no compensa la ingesta natural de nutrientes.

Existen suficientes evidencias que nos demuestran que aquellos niños y niñas de madres que han consumido pescado durante el embarazo, tienen mayores índices de cociente intelectual y mayores capacidades cognitivas.

Estas recomendaciones de consumo mínimo de dos raciones semanales se deben tomar en cuenta para la alimentación de los niños en los dos primeros años de vida, algo que favorecerá a que luego el sabor del pescado le resulte familiar y lo siga consumiendo a lo largo de su vida.

Podemos hacer el pescado de manera sencilla, al horno, unas gotas de aceite de oliva virgen, hierbas o un poquito de limón y acompañado con unas patatas, zanahorias, tendremos fácilmente un plato

Aquí, en España, el Ministerio de Sanidad recomendó en 2011 que tanto embarazadas como niños restringieran el consumo de especies como el atún rojo o el pez espada para evitar el contacto con el mercurio. Aunque sí insisten en la importancia de consumir una gran variedad de pescados por sus grandes beneficios nutritivos.

Afortunadamente en España, donde encontrar buenas pescaderías no es un trabajo duro, podemos comprar pescado fresco a buen precio, podemos procurar comprar pescado recién traído de la playa si vivimos en zonas costeras.

 

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