Control de esfínteres

Dejar el pañal sin estrés

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Pablito tiene dos años, sus padres le quitaron el pañal hace unos días y parece que lo tiene bastante controlado, porque antes de hacer pipí avisa y antes de hacer caca lo dice también. Algunas veces se le escapa porque está jugando, pero no es lo habitual. Pedrito, en cambio, lo lleva peor. Tiene también dos años y aunque también hace poco que le quitaron el pañal, no avisa, se le escapa todo y sus padres andan todo el día detrás de él con el orinal, poniéndolo frecuentemente para enseñarle dónde lo tiene que hacer. Incluso se les ha visto por la calle, con un orinal y una bolsa de plástico, para evitar pérdidas en la ropa. Los padres de Pedrito saben que lo están haciendo bien, porque le s han dicho que debe ser así, que una vez quitas el pañal no puedes volver atrás. Saben además que con dos años el pañal ya lo tiene que dejar, pues es un niño mayor. Están pensando en empezar a usar refuerzos positivos, pequeños premios cada vez que lo haga bien, para motivarle a hacer pipí y caca en el orinal, pues una amiga les ha sugerido la técnica, que al parecer da buenos resultados. La duda es, ¿van bien? ¿Es correcto lo que les han dicho?

El pañal se lo pusimos nosotros

dejar el pañal orinal

Y la respuesta es algo así como un “podrían hacerlo mejor”. Y lo dejo aquí de momento, porque por muy mal que lo hagas todos los niños acaban controlando los esfínteres tarde o temprano. Es decir, muchos lo hacen gracias a nosotros, y muchos lo hacen a pesar de nosotros, los padres.

Antes de seguir con ello, quiero dejar claro algo que los padres no podemos pasar por alto: el pañal lo ponemos nosotros. Ellos nacen sin pañal. Son pequeños, son inmaduros, no son capaces de controlar los esfínteres y lo sueltan todo cuando sea y donde sea. Ante este problema, porque nos conviene, les ponemos un pañal y les acostumbramos a ello para que hagan ahí lo que quieran. Quizás os estéis diciendo “pues claro, ¿cómo si no?”. Pues hay otras maneras. Hay culturas donde los niños no utilizan pañales. En China, por ejemplo, muchos niños no los llevan, van con el pantalón abierto y lo hacen ahí donde estén. En otras culturas, los padres hacen lo que se conoce como comunicación de la eliminación, una especie de entrenamiento mediante el cual el bebé y los padres acaban compenetrándose. El bebé muestra gestos de tener ganas de hacer algo, y los padres, que lo saben, van allí donde quieren que lo haga, entonces le hacen una señal, que suele ser un siseo, y el bebé sabe que debe hacerlo entonces. De esta manera consiguen que el niño sea relativamente autónomo muy pronto, antes incluso de que empiece a hablar. Nosotros no lo hacemos así, les ponemos el pañal, les acostumbramos a que lo hagan ahí y un buen día se los quitamos porque alguien nos ha dicho que ya son mayores para eso.

Ellos son los que deberían decidir cuándo

Por una cuestión de respeto y de entonar el “mea culpa”, ese que dice “mira, ya que yo te he enseñado a hacerlo aquí, al menos que seas tú quien decida cuándo dejarlo”, deberían ser ellos quienes decidieran cuándo quitarse el pañal. Sin embargo, ni Pablito ni Pedrito han dicho nada acerca de quitárselo. Han sido sus padres los que de manera unilateral se lo han retirado. 

Uno ha conseguido controlarlo, pero el otro no. Hay profesionales que dicen que el entrenamiento en el control de esfínteres puede ser cosa de semanas y de meses. Es un error. Eso no es un entrenamiento, eso es torturar al niño y a los padres hasta que el niño por fin es capaz de controlarlos. Es como decir que enseñar a caminar es también un entrenamiento de meses desde los 10 meses en adelante, y que hay que potenciarlo para que caminen antes. No, un niño camina cuando está preparado, no antes, y el hecho de ayudarle a caminar no hará que camine antes, sino quizás que camine más tarde (si se cae en el proceso y se asusta, tardará más, o si siempre le damos las manos, siempre las pedirá para desplazarse). Vengo a decir que controlar los esfínteres es algo que un niño hace porque está madurativamente preparado para ello, no porque se lo hayas enseñado. No tiene sentido tener a un niño semanas o meses haciendo de todo por todas partes porque los adultos han decidido que no debe llevar ni un pañal más. No tiene sentido porque podría estar perfectamente esos meses con pañal para luego, cuando es capaz de controlar, dejarlo enseguida.

Pero si no hacemos nada, ¿cuándo se los quitan?

Sé que esto que estáis leyendo os puede sonar muy raro, pero no lo es tanto. Es simplemente tratar de aplicar la lógica a la crianza, el sentido común y, sobre todo, el respeto. El mismo que pedimos para nosotros en todos los procesos de la vida. Estoy diciendo que deberían ser ellos quienes dejaran el pañal. Entonces seguro que os preguntáis: “¿Y cuándo se los quitarían?”. Pues voy a lo fácil: depende. Depende de la madurez o del interés que el niño tenga en ese asunto. Hay niños que caminan con once meses y niños que no lo hacen hasta los 17, hay niños que al año dicen muchas cosas y hay otros que no se sueltan hasta que tienen dos. Por verlo en cifras, según los estudios del desarrollo psicomotor Haizea-Llevant, que se utilizan como referencia en las revisiones de pediatría de nuestro país, a los 30 meses sólo el 50% de los niños controlan los esfínteres. Eso son dos años y medio, y resulta que los padres, las educadoras de la guardería, los pediatras y mucha gente, dicen que hace ya seis meses que no debería llevar pañal.

A los 36 meses, cuando el niño tiene 3 años, controlan los esfínteres el 75% de los niños. A esa edad muchos niños ya van al colegio y oye, por edad, aún hay 1 de cada 4 niños sin controlar el tema, y resulta que son niños normales. A los 42 meses, cuando el niño tiene 3 años y medio, lo controla el 95% de los niños, que es la mayoría, pero no el 100%. Ese 5% restante debe valorarse, por si responde a algún problema o bien por si es una cuestión del ritmo del niño (no todos los niños tienen el mismo ritmo madurativo).

Si no hiciéramos nada, si no les quitáramos el pañal, lo más probable es que los llevaran hasta los cuatro o cinco años. Unos más, unos menos. Lo harían así porque están acostumbrados a eso, hasta que vieran que no es cómodo llevar un paquete de tal tamaño e impermeabilidad, con el calor que eso da, y que los mayores no los usamos.

Pero en el colegio no pueden ir con pañal

¿Un niño con pañal hasta los 4 o 5 años? ¿Estamos locos o qué? No. Tampoco hace falta. No digo que debamos hacerlo así, digo que hay niños que necesitan más tiempo y que deberíamos respetarles hasta que sean capaces de ello. Se puede ir intentando, se puede ir probando, pero no hace falta hacer un entrenamiento específico de semanas o meses, con el niño manchando toda la ropa y nosotros con un orinal bajo el brazo, incluso en la calle.

De hecho, incluso a los niños que más les cuesta, les apretamos el verano antes de entrar en el colegio porque en el cole no pueden llevar pañal. Al menos no en la mayoría. ¿Por qué? No me preguntéis, imagino que es una cuestión logística, porque lo lógico, si hablamos de educadores que tienen que respetar los diferentes ritmos de maduración y capacidad de los menores, es que pudieran llevar pañal aquellos niños que aún no son capaces de controlar los esfínteres. No son muchos, pero los hay. Todos hemos visto a niños salir a mediodía con la ropa de recambio puesta y ropa mojada en una bolsa.

Si queremos tratar de enseñarles…

De todas maneras, si queréis tratar de enseñarles a controlar los esfínteres, se puede hacer. ¿Cómo? Pues eso, con respeto, sin premios ni castigos y teniendo claro que si pasan los días y al niño se le escapa como el primer día, no hay por qué alargarlo. Se vuelve a poner el pañal y listo.

Dicho esto, para tratar de ayudar a un niño o niña a que deje el pañal tendríamos que hacer algo así:

• Respetar sus tiempos: El control de esfínteres es, como hemos dicho, un proceso madurativo. Si somos nosotros los que queremos que lo hagan, debemos ser muy respetuosos, y eso significa no enfadarnos, no regañar, no impacientarnos y, si hace falta, recordarnos a nosotros mismos por qué estamos llevando a cabo tal “entrenamiento”, por la presión social, ya que es normal que un niño no controle hasta al menos los 3 años y medio.

 • Permitir su maduración psicológica: Hablando de sus hitos, de sus avances en otras áreas y permitiendo que vayan cogiendo autonomía en general. Algo así como dejarles crecer en todos los sentidos, dejándoles autonomía para quitarse la ropa, comer, dejando atrás el biberón y el chupete, etc.

• Hablar del tema: Explicarles qué es el pipí, qué es la caca, cómo son (muchos niños no saben qué es la caca porque cuando les cambiamos el pañal no la ven, o bien porque nos referimos a las cosas del suelo, a la suciedad, como “caca”, cuando deberíamos decir “sucio”).  Se trata, en definitiva, de mitigar la curiosidad y poner nombre a sus sensaciones.

• Dejar elegir dónde hacerlo: Debemos poner a su disposición calzoncillos o bragas, ropa cómoda, pañales y un orinal o un váter con un escalón y un adaptador si lo prefiere. Decirles dónde está cada cosa para que el niño o niña decida qué prefiere utilizar en cada momento. Hay niños que controlan perfectamente, pero que prefieren un pañal para hacer caca porque se sienten más seguros que en ese grande y frío agujero blanco con agua al fondo en el que las cosas desaparecen. Otros, en cambio, llevan pañal y prefieren hacerlo en el váter antes que hacérselo encima.

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